Tarde pre-invernal, tranquila, como suelen ser los sábados por la tarde. Ya relajada del trajín de la semana, me retiro un rato a mi estudio, mi refugio... No es tarde que se preste al bombardeo de noticias crispantes. Hay paz... música de fondo y ahí, tal vez, en ese rincón querido, donde la tranquila tarde abraza, sosiega, calma, anima... en mi sillón favorito, entrecierro los ojos y sueño entre dormida y despierta. Gozo estos instantes, momentos en que liberada de mis compromisos laborales y emocionales, me dejo ir en esa pequeña abertura del vacío, para contarme dos que tres cosillas.
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