Había una vez dos niños que patinaban sobre una laguna congelada. Era una tarde nublada y muy fría, pero los niños jugaban sin preocupación, cuando de pronto el hielo se fisuró y uno de los niños cayó al agua a través de la grieta.
El otro niño, viendo que su amiguito se ahogaba luchando desesperadamente debajo del hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amiguito. Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: ¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas!!!
En ese instante apareció un anciano y dijo: “Yo sé cómo lo hizo”.
¿Cómo?... le preguntaron al anciano y él contestó:
- “No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo”…
Cuántas veces en la vida hacemos caso al “no se puede”…?
El que dice que no se puede, está diciendo en realidad: “yo no puedo”…
Siempre que hacemos algo, en realidad lo hacemos porque creemos que podemos. “O bien ni siquiera lo intentes, o bien lánzate por completo”.